lunes, 27 de marzo de 2017

Laura Ordóñez, fundadora y directora de SpanishviaSkype: “Al emprender he aprendido a confiar más en mí misma”



Después de trabajar doce años en Periodismo y Comunicación, empecé a notar la espada de Damocles cada vez más cerca de mi cabeza, a raíz de la crisis que tan de lleno afectó a los medios de comunicación de nuestro país. Poco a poco, fui asistiendo a la desaparición de algunas de las revistas y suplementos para los que trabajaba como freelance y también a la bajada de tarifas, así que antes de que el periodismo me abandonara, decidí abandonarle yo a él. Era el año 2011 cuando, además, acababa de tener a Martina, mi primera hija, una razón más para intentar encontrar o crear algo que me permitiera conciliar mejor mi vida laboral y familiar.
La idea de montar SpanishviaSkype (http://spanishviaskype.com/), una empresa que ofrece clases de español a través de Skype a alumnos de todo el mundo, me vino a la cabeza gracias a una amiga mía que, por entonces, recibía clases de inglés a través de este método. Así que pensé “¿Por qué no enseñar español por Skype?”. El español es la segunda lengua materna del mundo, después del chino mandarín (lo hablan más de 560 millones de personas), un idioma en expansión con un potencial increíble que merece la pena explorar. 
 
Empezamos a funcionar en octubre de 2012. El primer año y medio fue durísimo porque me convertí en “mujer orquesta”: creaba el material para las clases, las impartía (hice un curso de profesora especialista en la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera en International House), me encargaba de las redes sociales, de la correspondencia con los alumnos, de la web… Y Martina apenas tenía un año. Luego me di cuenta de que era imposible hacerlo todo y hacerlo bien, así que empecé a delegar: contraté a un profesor (actualmente hay cuatro profesores impartiendo clases) y contraté a una empresa para que desarrollase campañas SEM (anuncios en Google y redes sociales). Yo me seguí encargando de la producción de material didáctico, algo que con el tiempo también he delegado en los propios profesores (actualmente tenemos creadas más de 550 clases de elaboración propia).
En estos años he estado a punto de tirar la toalla en varias ocasiones, sobre todo por la impotencia de comprobar cómo el dinero se me iba de las manos (cuentas profesionales de Dropbox, servidores, manuales de español, rediseño de la web, plugins de reservas, flyers, traducciones, etc) mientras que mi facturación apenas crecía. Otro tema que a veces también se me hace cuesta arriba es el estar sola en esto. Hay momentos en los que tengo que tomar decisiones importantes y no cuento con el apoyo de nadie y esto me asusta un poco por miedo a no tomar la decisión correcta. También es verdad que con el tiempo he aprendido a delegar en profesionales que saben muchísimo más que yo en muchos temas (ahora colaboro con un diseñador web, una programadora, una traductora, una productora de vídeos …), a perder miedo a pedir ayudar (en Linkedin siempre encuentro a gente que sin conocerme de nada, me ayuda en lo que puede) y también a seguir formándome (Google Campus Madrid https://www.campus.co/madrid/es ha sido todo un descubrimiento para mí), así que ya no me siento tan sola
 
Al emprender he aprendido a pensar en grande y a confiar más en mí misma. Al principio, me daba miedo todo y apenas invertía en nada si no veía un retorno a corto plazo y ahora soy más lanzada y me meto en inversiones más arriesgadas (en 2016 lanzamos el proyecto en China con todo lo que esto supone teniendo en cuenta que el país asiático es un mercado tremendamente complejo para empresas extranjeras). Eso sí, para poder invertir he tenido que retomar mi trabajo como redactora freelance (trabajo para consultoras y agencias de comunicación), algo que ahora sí puedo compaginar con SpanishviaSkype gracias a que el engranaje de mi negocio funciona prácticamente solo.
Para mí, lo mejor de montar mi propio negocio es la motivación y la posibilidad de conciliar el trabajo con mi vida personal. Cuando creas algo que ves que funciona medianamente bien es como un “chute” de ilusión que te ayuda a trabajar con más ganas y alegría. Además, una vez transcurrido el primer año y medio, ahora sí puedo dedicarle las tardes a mis hijas (eso sí, pendiente del mail vía móvil). Lo peor es que prácticamente nunca puedes desconectar. Nosotros tenemos alumnos de Australia, Brasil, Canadá o Reino Unido y, por el momento, nunca hemos faltado a nuestro compromiso de resolver cualquier duda o incidencia en menos de 24 horas. Pero, al menos por ahora, prefiero estar en el parque con ellas (Martina, de seis años, y Adriana, de dos años) y dedicar unos minutos a contestar algún email o Whatsapp (comparto un grupo con mis profesores) que llegar a casa del trabajo a las ocho y solo poder dedicarles una o dos horas al día.
Mi objetivo es poder vivir 100% de SpanishviaSkype y al ritmo que vamos creo que podré conseguirlo, aproximadamente, en un año. Mi marido, también emprendedor y creador de dos empresas pequeñitas, siempre me ha animado a seguir invirtiendo, a pensar en grande y a tener paciencia. Y en ese camino estoy.